Los ecos de la verdad | Cristina Arribas González


La verdad reluce sin buscarse
porque sabe encontrarse
donde la palabra se quiebra.
Ella, llama de cristal despierto,
emerge cuando nadie se atreve a hablar.
La verdad reluce
porque se parece al amor:
salva al amar.

El vacío de los mundos | Cristina Arribas González

Un mundo vacío
arrebató la esencia de la rosa:
no su color,
no su herida,
sino aquello invisible
que la hacía necesaria.

Mundo esencial,
de manos manchadas
de rosas naciendo
para morir en otras manos.

Cada día,
el mismo ritual:
cultivar, cortar, ofrecer.

Hasta que el viento.
De un solo soplo
—ciego, sin memoria—
arrasó los tallos,
deshizo el color
y quebró el aroma.

El mundo, de pronto,
sin su costumbre de belleza,
empezó a pudrirse.
Ya no había rojo,
ni espinas,
ni gestos que sostener.
Solo un olor espeso,
silencioso,
ocupándolo todo.
Y el vacío,
hambriento por primera vez,
no encontró nada
que devorar.